viernes, 9 de diciembre de 2016

Trump y la invasión de las Hilarias

Por Eduardo Corona

Fué un horrible despertar el 9 de Noviembre del 2016... parecía marzo de 1933 pero sin "La Noche de Los Cuchillos Largos".  Algunos teníamos esperanza de que Hilaria tomara el poder de los Estados Unidos, aunque representara los intereses que han empobrecido al mundo durante más de 30 años... al menos vivos... que se hiciera presidenta aunque tenga las manos manchadas con la sangre de las guerras neoliberales que tanto democrátas como republicanos promueven vehementemente... al menos vivos...
Esa mañana en las esquinas de los barrios Latinos vimos niños con ojos llorosos y madres con señas de no haber dormido un segundo por la noche. Aun Hilaria tardo varias horas en dar su discurso de aceptación de unas elecciones que nada le han enseñado a los democratas. Que en nada fortalecieron a los progresistas y que por supuesto, no traerá ningun beneficio a los que votaron por Trump.

Solo fue la brutal respuesta de un 25% de electores que votaron por el principe idiota. Tal como Peña Nieto, Macri y demás imbéciles embestidos de poder para poder manejarlos desde sus más bajos apetitos para la preservación de la pobreza, de la explotación, y de la guerra.

Hace unos días, otra "Hilaria", la de apellido Pelosi, declaraba que el partido demócrata no tienen nada que cambiar, ni nada de qué arrepentirse de las elecciones pasadas... y entonces nos dimos cuenta de la invasión de las hilarias.  Esas princesas y princesos salvadorxs del mundo, que son suficientemente compasivxs para dedicar toda su vida de privilegios para salvar a estos curiosos salvajes de color diferente y de habla exótica.

Estxs hilarixs no tienen la necesidad de comunicarse con las bases, porque las bases "son estupidas".  Hilaria, la Clinton, no tenía que ir a hacer campaña a estados que ya eran democrátas ¿para qué perder el tiempo con esos salvajes? Esa misma Hilaria demostró enorme insensibilidad política al nombrar su jefa de campaña a esa mujer (¿otra "hilaria"?) que había orquestado el fraude electoral contra Sanders.  Esa misma Hilaria Clinton, que debido a al nombramiento de Wasserman recibió una rechifla vergonzosa e iracundas protestas, a lo que respondía con un: "callense descastados".  Con la seguridad de que los medios la respaldarían, y así lo hicieron.  Solo que esta vez el espectáculo de su ungimiento fué tan detestable que algunos se auyentaron de las urnas y otros se fueron por el Neofascismo francamente. Ni los medios masivos pudieron contener la desvandada.

Y aquí estamos con un voto ridículamente bajo que le da la ventaja, colegiada, al racista. Y en este amanecer de llanto y desesperanza para las minorías y los inmigrantes se alzaron cientos, miles de organizaciones que, dirigidas desde siempre, por esas princesas salvadoras del mundo que pueden renunciar a sus privilegios para apoyar a esos simpáticos seres de color diferente y de hablar exótico. No necesitan escuchar, aprender o reinventar la rueda.  Son tan listas que solo tienen que replicar una y otra, y otra vez, las fabulosas herramientas que nos llevaron al fracaso.  

Solo hay que ver la respuesta de Hilaria, Pelosi, Wasserman, Stein, y las ONG que, compasivas, ya empezaron a recaudar millones... para su consuelo y nuestra alegría... ¿despertaremos?